28 meses de trabajo y casi 100.000 horas de oficina
se necesitaron para la construcción de los generadores que fabricados por la Ansaldo Camozzi de Milán se destinan a la central nuclear de Palo Verde en pleno desierto de Arizona.
Cada uno de los 6 propulsores tiene 25 metros de largo por 6 de diámetro y pesa 720 toneladas, desarrollando una potencia de 2.000 megavatios térmicos.
El nuclear es un emprendimiento tanto discutido como prometedor. Después de una etapa que mostró su decadencia, se están multiplicando las iniciativas para nuevas centrales especialmente en EEUU (donde están previstos 18 nuevos establecimientos hasta 2020) y en Extremo Oriente
(inesperadamente en países productores de petróleo). En Europa, Finlandia y Francia también operarán nuevas empresas de este tipo.